Gean MorenoDomestic Animal Ghosts

Exposición comisariada por Gean Moreno

Andrea Branzi

Sebastian Hammwöhner

Swetlana Heger

Graham Hudson

Nicolas Lobo

Ernesto Oroza

Gabriel Vormstein

 

Domestic Animal Ghosts reúne siete artistas que producen objetos que aluden al ámbito doméstico. El interés es entender como dichos objetos funcionan en el espacio teórico o especulativo establecido por dos propuestas del diseñador Italiano Andrea Branzi. La primera propuesta, elaborada en los años 80s y articulada en una serie de objetos titulada Animales Domésticos, argumenta que el objeto debe ser entendido como un ente semiótico, como un signo encarnado dentro de un nuevo campo policéntrico de producción cultural. La segunda y más reciente propuesta propone entender al objeto como un patrón de información extraído de varios flujos relacionales. Las obras agrupadas en esta exhibición rastrean el movimiento de una concepción del objeto a la otra. Hacen esto mediante alusiones a elementos encontrados en el hogar, pero siempre complicando la posibilidad de una identificación directa y simple con estos elementos. El “objeto doméstico” es aquí un prisma por el cual se refractan los cambios que han ocurrido en el campo sociocultural de las últimas décadas. 

 

Segun Branzi, al final de los años 60s el diseño tomó un giro mediante el cual dejo de asumir a la masa unificada de la humanidad--o por lo menos a clases particulares--como su sujeto principal y empezó a dirigirse los múltiples mercados especializados y emergentes del “consumidor inteligente.” Esto instigó un cambio de pensamiento que reemplazó las metas de la estandarización, la modularidad, y la eficiencia con el desarrollo de objetos que respondían a las demandas de sistemas culturales independientes de distintos grupos sociales, utilizando los códigos figurativos de dichos grupos. Ya para los 80s, el paisaje fracturado de distintos grupos sociales y sus mercados parciales se reconsolidó como una matriz mediante la cual distintos “enclaves estilísticos” empiezan a co-existir en la urbe y a contaminarse. Objetos en esta realidad son signos dentro--y también constitutivos--de distintos sistemas de códigos. Los Animales Domésticos de Branzi, yuxtaponiendo volúmenes laminados y genéricos con materiales naturales, señalaron la posibilidad abierta al diseño (y a todos nosotros, como consumidores inteligentes) de saltar entre los distintos enclaves estilísticos y sus sistemas de códigos sin mucho esfuerzo. Este es el “neo-primitivismo”--el retorno de algo que existía antes de que el impulso emancipatorio de la modernidad colonizara todo el pensamiento alrededor del diseño. El obvio enlace de ciudad y naturaleza en estos objetos de Branzi representó un ejemplo simplificado de una nueva posibilidad de conjugar elementos que alguna vez parecieron incomensurables, de hibridar códigos incompatibles. Un movimiento lateral y no progresivo. De esta manera los Animales Domésticos asumen tanto la cualidad  de meta-objetos, o diagramas, como la de muebles. 

 

Más recientemente el discurso de Branzi se apoya en metáforas que vienen de la genética y de sistemas de información. El habla de flujos y de fuerzas. Pienso que esto apunta a una reconsideración fundamental del objeto. Ahora, en vez de ser entendido como algo que funciona como un signo dentro de un campo semiótico o hasta en un paisaje policéntrico de enclaves estilísticos, es un patrón comprimido en el punto de contacto de varios flujos relacionales de información. Los Animales Domésticos, aun cuando asumían cierta fluidez en sus recorrido por varios sistemas de códigos, confiaban en la existencia de signos estables. En objetos mas recientes de Branzi se empieza a ver como los sistemas supuestamente estables que cimentaban los enclaves estilísticos se reconsideran como información contingentemente ligada y siempre abierta al reformato. Si en Animales Domésticos los elementos naturales formaban una parte constituyente del mueble--y de la antítesis entre lo natural y lo industrial/geneerico que organizaba al objeto como signo--estos mismos elementos naturales en diseños mas recientes quedan literalmente enmarcados dentro del objeto. Inusualmente son significativos desde el punto de vista estructural, y mas bien oscilan entre la pura decoración y la potencialidad de ser dispositivos mnemónicos. Pero al ser “enmarcados” se les obliga a negociar con el resto de los elementos presentes, en particular con el elemento enmarcador, que es a la vez físico y conceptual. Estos elementos naturales, aliviados de significado radical, empiezan a posicionarse como un elemento mas en la jerarquía de información presentada.

 

Los objetos en esta exhibición existen suspendidos entre estos dos entendimientos del objeto. Por un lado, son signos de sistemas de códigos particulares--tapetes neo-primitivos, lámparas mod, gráficos geométricos “ochentosos,” etc. Por otro lado, comprenden que son información momentáneamente condensada, que se desdoblan en un punto de contacto entre varios flujos--semióticos, económicos, históricos, etc. Entienden que brincar entre códigos, redistribuir patrones, y recalcar métricas incrustadas en la producción son maneras de desorganizar sistemas estables, de apuntar al intercambio de flujos relacionales en la constitución de objetos, y de dejar marcados esquemas auto-referenciales sin caer en una pose didáctica. Estos objetos practican una magia anamorfica : parecen signos estables desde una perspectiva y son agitadas acumulaciones de información desde otra. Exteriorizan la condición general que silenciosamente subyace la producción objetual en estos tiempos. 

 

--Gean Moreno